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Pandemia. La inesperada oportunidad de salvar el buceo

Por raqua

Año 2020. Nos ha tocado vivir una situación compleja. Algo que jamás pensaríamos que podría ocurrirnos. Hemos asumido a día de hoy casi dos meses de cuarentena global por un virus que no sólo está infectando de forma masiva a personas sino que, además, está minando la base económica sobre la que se sustentan. Indudablemente nos afecta y afectará a todos, de una manera u otra. Sería una lástima no aprovechar este período de confinamiento como oportunidad, casi surrealista, para terminar aquellos asuntos eternamente pendientes, aprender cosas nuevas y, ante todo, hacer una profunda evaluación e introspección sobre nuestros medios de vida.

Como instructor de buceo, he tenido la ocasión de comprobar lo que todos sabíamos y no queríamos asimilar. Nuestra profesión es tremendamente inestable y además está tremendamente devaluada. Para el futuro, cada uno de nosotros deberá buscar distintas estrategias de supervivencia ante posibles períodos de similar complejidad, sean globales o no. Segundas fuentes de ingreso, un ejercicio más creativo de la profesión y basado en la distancia, o ahorros para sustentar meses sin actividad en los infrecuentes casos que sea posible.

No es una profesión fácil ni inmediatamente placentera. Es, de hecho, extremadamente dura. Nuestra actividad es lúdica y muy alejada de ser necesidad primaria. Es un deporte. Depende absolutamente de la disponibilidad de tiempo y fondos dedicados al ocio por parte de otras personas que valoren también el buceo tal y como lo hacemos nosotros. Afortunadamente, existen pocos motores más potentes que la pasión. Un instructor que año tras año ofrece un buen servicio, pese a todo, es un profesional que ama el buceo por encima de todo.

Cualquier instructor que haya superado unos dos años de actividad, habrá podido comprobar cómo maltratamos todos nuestra profesión. Y los clientes también, como consecuencia.
Algunos detalles importantes que deberían estar presentes en la conciencia comunitaria son los siguientes.

Disfrutamos de uno de los pocos deportes con formación reglada y basada en estándares oficiales a nivel global. Literalmente, un profesional del buceo hace carrera. Mecanismos de control aseguran que no sea posible para un buen buceador autodidacta ofrecer un servicio sin un reconocimiento por parte de alguna de las múltiples agencias. Lo que esto conlleva es inmenso… pero no lo hemos comprendido.

Los precios de los cursos son frecuentemente cuestionados y ello desemboca en una espiral autodestructiva. Es una obviedad, pero pocos se plantean que aquellos instructores que ofrecen un curso a un determinado precio, ya tuvieron que pagarlo ellos mismos durante su formación y capacitación. Pagaron a un instructor valorando su trabajo y esperan lo mismo de sus futuros alumnos. No hay atajos, todos suben la misma escalera.
Crecer como instructor de buceo es extremadamente costoso. A menudo, resulta imposible hacer más de un curso de formación anual… que además, suele conllevar gastos extra como desplazamientos a otros países, material específico o un mínimo de inmersiones de una determinada dificultad para acceder al nivel deseado. Me reitero, es extremadamente costoso.

También es continua y forzada la lucha de hacer entender a alumnos y aspirantes que un equipo específico y personal es necesario. El ínfimo mercado de nuestra actividad obliga a establecer precios elevadísimos de material de calidad. Un aficionado, con frecuencia, podría hacer esa inversión una vez cada década… siempre que el consumismo no se apodere de su afición. Para un profesional, por el contrario, ese carísimo material es una herramienta de trabajo casi fungible. El desgaste que sufre con el uso continuado hace que su frecuencia de inversión sea abrumadoramente elevada.

De forma paradójica, cuanto mayor es el nivel de buceo y capacidad de instrucción de un un instructor, menor es su mercado y beneficio. No soy capaz de imaginar otra profesión en la que se cumpla esto. A más dificultad, mayor coste de formación, material, experiencia adquirida y mucha menor demanda. Podríamos intuir que es contraproducente ascender en la escala formativa profesional del buceo deportivo si no fuera, una vez más, porque estos instructores anteponen la pasión al posible retorno económico.

Muchos, o todos los centros y escuelas de buceo, están sufriendo una gran crisis indefinida ahora mismo y están apelando a la compasión de los clientes. Unos ofreciendo reservas a muy largo plazo como forma de peligroso endeudamiento, otros vendiendo merchandising, fotografías, invitando a una revisión de material un tanto temprana, o incluso, solicitando sin tapujos ayuda económica para poder seguir subsistiendo. Todo ello es válido, por supuesto, para superar el mal trago. No obstante hay que entender que se está responsabilizando al cliente de forma directa.

Planteo que hemos de utilizar esta situación como punto de inflexión y asumir el control. Debemos profesionalizarnos más. Estar unidos. Valorar nuestro trabajo y lo que costó conseguirlo. Ser más eficientes y ecológicos. Debemos conseguir, en resumen, que esta actividad sea sustentable. De esta forma, estaremos más protegidos ante futuros eventos de parecida índole.

Profesionales y clientes debemos comprender que todos nos beneficiaremos de ello a corto, medio y largo plazo.

El buceo deportivo en todas sus expresiones es una actividad extraordinaria e incomparable. Nos permite ver cosas que pocas personas verán jamás y es la última oportunidad remanente de encontrar rincones inexplorados en el mundo. Es una experiencia vital total y absoluta, de incalculable valor, que merece ser mimada y respetada como tal. No hay mayor lujo adquirible.

El buceo es la vida del que lo practica.

Es inminente el levantamiento de la cuarentena. Ojalá fuese por el control eficaz de la pandemia, pero temo que se producirá por no dañar más aún la frágil economía. Sea como fuese, pronto volveremos a ser lanzados al mundo real con los ojos entreabiertos como quien despierta de un sueño.

¿Conseguiremos aprender de esta enorme piedra plantada en nuestro camino? No hay opción. Es preciso hacerlo.

Seamos cautos, inteligentes y profesionales.


Victor Tovar
Full Cave Instructor www.cavetribe.com


Los artículos y opiniones que aparecen en esta publicación reflejan las opiniones de sus respectivos autores, y no tienen por qué coincidir con las del equipo editorial.


9 Comentarios

Miguel Alfredo Rojas López 29/04/2020 - 1:25 pm

A propósito:
PARECE QUE ESTÁN ABUZANDO DE LA NOBLEZA DE LOS INSTRUCTORES
Desde la década de los sesenta las certificadora o agencias de buceo se crearon como instituciones SIN ÁNIMO DE LUCRO e invitaron a un grupo de espíritus altruistas a conformar su cuadrilla de INSTRUCTORES (buzos con mayor experiencia), estos, los instructores representaban a las agencias certificadoras dictando cursos de buceo para hacer su práctica segura, arriesgando capital propio, en la mayoría de los casos trabajando a pérdida solo por el honor de servir a su agencia certificadora SIN ANIMO DE LUCRO y por la pasión infinita de viajar, bucear y por sobre todo, enseñar. Hoy por hoy las cosas han cambiado radicalmente, las circunstancias del mercado, la masificación del buceo a nivel mundial convirtió a estas agencias en un fortín de inversionistas que al detectar el sistema piramidal de ingresos montado y sus beneficios imparables decidieron comprarlas para convertirlas en entidades con total ánimo de lucro mientras que los INSTRUCTORES, soporte económico y comercial de esta infraestructura piramidal, siguen todavía soñando que el ser INSTRUCTOR ES CUESTIÓN DE HONOR, mientras que sus agencias los siguen explotando amparados en este premisa. Las agencias solo están pensando en utilidades tangibles pero los INSTRUCTORES se conforman en la mayoría de los casos, en sobrevivir y obtener utilidades intangibles. Lo cierto es que la industria del buceo es un negocio y hay que mirarlo como tal, ser INSTRUCTOR es una inversión que requiere ser analizada bajo todos los puntos de vista menos el ALTRUISTA, esto es: inversión inicial, capital de trabajo, horas de dedicación directa e indirecta, flujo de caja descontado, tiempo de recuperación de la inversión, tasa interna de retorno y otros indicadores adicionales que permitan inferir que se está entrando en un negocio rentable a mediano y/o a largo plazo. Como está montada hoy la estructura piramidal del buceo profesional, el instructor, es decir, el individuo que se dedica a multiplicar el conocimiento en buceo para hacer esta industria cada vez más grande, es el principal causante de su masificación y en consecuencia es el que genera ingresos mayoritariamente para la agencia que representa, a este mismo súper ser humano le toca que ponerse a vender caretas, tubos, aletas, a hacer viajes recreativos de buceo, a hacer guianza de grupos de buceo y hasta se dedica a vender Herbalife o Amway con el propósito de equilibrar su flujo de efectivo o de poder obtener algunas utilidades marginales tangibles, en dinero real, la enseñanza del buceo lo sigue colocando en un plano altruista, trabajando para que su agencia con ánimo de lucro siga generando utilidades cada vez más crecientes y enriquecedoras para sus socios. Tenga en cuenta que, para invertir en los otros centros de negocio distintos a la enseñanza, como los descritos no se requiere ser instructor con solo ser comerciante es suficiente.
El ser instructor requiere de cambios estructurales, acorde con la situación del mercado actual, el vínculo del instructor con las agencias certificadoras con ánimo de lucro, debe cambiar, este debe convertirse en un acuerdo comercial igualitario, en donde el gana gana sea la variable predominante en la relación instructor agencia certificadora. Las agencias certificadoras por principios éticos y legales no pueden seguir siendo jueces de los instructores y parte del negocio del buceo de la forma descarada como lo vienen haciendo, utilizando a los instructores como su única y principal fuente de recursos. Los Instructores trabajan para la agencia certificadora pero no son empleados, le ponen avisos de la o las agencias a sus centros de buceo pero estas no invierten un dólar en el negocio, el riesgo de montar un centro de buceo lo asume en su totalidad el instructor, busca los clientes que le generan ingresos a la agencia certificadora, el instructor además dicta el curso, pone los equipos en perfectas condiciones, evalúa al alumno, asume la responsabilidad de llevarlo a bucear en aguas abiertas como parte del curso pero la que certifica es la agencia porque el instructor está actuando a nombre de la agencia, que es esto? El que certifica es el instructor no la agencia, si no hay vínculo laboral entre la agencia y el instructor, el que certifica es el instructor y lo peor, si el negocio da pérdidas las tiene que asumir el instructor, a la agencia certificadora esto le es indiferente.
Señores instructores, ustedes tienen la sartén por el mango, los tiempos actuales en donde la comunicación en cualquier parte del planeta es inmediata, emitir un carné con logos, fotos y demás no cuesta más de 3 dólares, en donde los contenidos generan ganancias por el número de personas interesadas o que los visualizan y no por el contenido en sí mismo, donde el 95% de los contenidos ofrecen acceso gratuito, las agencias certificadoras no pueden seguir pretendiendo mantener la estructura piramidal que tienen haciendo vender libros o contenido de forma obligatoria, cobrando anualidades para poder seguir certificando a su nombre sin vínculo laboral. Las agencias certificadoras se deben dedicar a vigilar que los instructores cumplan con los estándares universalmente reconocidos y a mantener las bases de datos de los instructores que emitieron certificaciones utilizándolas a ellas como alma mater o agencia de referencia. El título de instructor no puede seguir siendo perecedero y mucho menos si el instructor continúa activo y certificando; si la agencia certificadora es su alma mater, ese título no puede tener fecha de vencimiento. Las agencias certificadoras deben ser creativas. Si el instructor quiere pagar una anualidad por que le presten el servicio web de base de datos y de contenidos pues que lo haga con una o con otra agencia dependiendo de cuál le presta el mejor servicio en cuanto a contenidos y en cuanto a inmediatez de la información en la base de datos. El instructor debería poder escoger cual hace la mejor oferta para llevar a cabo los cursos de recertificación por haber cumplido cierta edad, por periodicidad o por inactividad cuando el instructor cumpla 3 o más años inactivo con el objetivo de verificar que el instructor se encuentra en las condiciones mínimas bajo el punto de vista físico, médico y de conocimientos para seguir siendo instructor. Nunca pagar una anualidad para poder trabajar y si no la paga quedar inhabilitado para trabajar como instructor, esto es un adefesio, violador de todas las leyes laborales en el mundo, esto es inaceptable y mucho menos teniendo al instructor como principal fuente de ingresos.
Así es señor Instructor, mientras usted se mata trabajando para la agencia con ánimo de lucro que dice representar sin vínculo laboral alguno, luchando para recuperar su inversión y en donde descubre que para poder recuperarla debe inyectar cada vez más dinero, intentando arañar algunos dólares dando clases, esta se enriquece de forma exponencial con los miles de instructores repartidos por el mundo (Recuerde que hace solo 10 o 15 años estas agencias hicieron promociones para certificar Instructores casi que regalando el curso, este era el negocio) haciendo aportes como los de una cadena, avión o estructura piramidal, mientras usted trabaja por el honor y el orgullo de pertenecer a una certificadora, ella solo está interesada en obtener utilidades cada vez más crecientes a costa de su esfuerzo manejando doble moral en la mayoría de sus normas y procedimientos, siendo juez y parte, patrocinando la violación de normas labores en todos los rincones del mundo. Hoy se contratan Instructores en el mundo a cambio de dormida, comida y propinas, incluso trabajando de forma ilegal con visas de turismo y sin permiso laboral, esto es aberrante.
Los que arriesgan capitales importantes son los instructores.
Los que masifican el buceo son los Instructores.
Los que hacen el buceo cada vez más seguro y divertido son los Instructores.
Los que adaptan los estándares y metodologías de enseñanza a las necesidades del alumno son los Instructores.
Los que certifican con evidencias son los Instructores.
Como diría alguien por ahí, parece que están abuzando de la nobleza de los Instructores.

Miguel Alfredo Rojas López

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Max 29/04/2020 - 3:41 pm

¿Queremos proteger nuestra profesión? En primer lugar hay que ser profesional a 360 grados, es inútil mirar siempre en el plato de los demás, hay que mirar alrededor para entender cómo cambia el mercado y adaptarse en consecuencia (los que no se adaptan se extinguen), pero todo ello siempre con extrema profesionalidad, porque es el único resorte que nos permite destacarnos de la masa y a la larga de los resultados (aunque sean pocos). Otro tema igualmente importante es «derrotar» o reducir al máximo el abuso de la profesión por parte de todos aquellos que vienen a hacer este trabajo y: se toman las vacaciones de igual a igual, a menudo no tienen seguro profesional, ni permiso de trabajo ni de residencia, como lamentablemente ocurre con frecuencia aquí en México.

Max Ardizzoni instructor professional desde 1999

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Juan Franzone 29/04/2020 - 5:00 pm

Excelente colega!!! Totalmente en acuerdo contigo!!!!

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Carlos Arregui 29/04/2020 - 6:52 pm

Muy buen conentario y muy de acuerdo a lo que pienso

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Flávio Mayrink 30/04/2020 - 2:34 am

Perfeito!

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Hugo Ayala 30/04/2020 - 3:07 pm

El mundo cambió y creo que las agencias certificadoras deben cambiar, muchos años hemos pagado una anualidad para mantener vigente nuestra condición de instructor, llegó el momento de eliminar esa anualidad y que solo puedan generar ingresos de la certificación de cada alumno

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Andre Valentim 01/05/2020 - 4:37 pm

Hola Victor, excelente texto. Una pregunta:
Sobre – «Debemos profesionalizarnos más. Estar unidos. Valorar nuestro trabajo y lo que costó conseguirlo.»
Como hacerlo si cada vez és más economico y más curto el costo de hacer se profesional de buceo ? Con unos pocos mil dolares y 6 meses se hace un «zero to hero». Pocas profesiones san tan baratas y de rapida formación como la de instructor de buceo.
Que opinas ?
Saludos!

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Francisco 16/05/2020 - 2:16 am

Hola Victor,
Permíteme compartir este artículo en otras redes ya que según veo tenemos el mismo problema en cada rincón del planeta y definitivamente hay que levantar las voces para homogeneizar criterios… Agregaría a tus palabras que esto no sucede exclusivamente durante los cursos sino también en todos y cada uno de los servicios que brindamos, es injusto e insultante la denigración de nuestra profesión.
En alguno de los comentarios anteriores se aportaron cosas muy acertadas que podríamos utilizar en el futuro cercano que se aproxima, la pasión sin duda seguirá siendo el motor que nos motiva pero también es imperativo que comencemos a valorar realmente lo que hacemos más allá de la misma.
Preguntan por ahí cuál sería una solución y creo que si todos entendiéramos que un estudiante llega para un curso, tiene cumplir si o si con todas las normas y no por el solo hecho de haber pagado recibir la certificación. Si aplicamos esto en cada nivel se valoraría más lo que ello significa, llevaría usualmente un poco más de tiempo y se cobraría acorde ya que el curso tendría inclusive, mayor valor para el cliente.
Otra cosa que creo muy importante a partir del primer nivel profesional, es agregar en el curriculo del curso temática referente a la ética profesional y también aspectos financieros para ahí conocer de primera mano el costo que llevará compartir esta pasión.
Te felicito por tu aporte, agradezco mucho tu tiempo y les deseo a todos mucho éxito en lo que viene!!
Fran / DiveLife.Mx

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raqua 16/05/2020 - 9:15 am

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