Se ha presentado un informe científico explicando el actual bloom de “Trichodesmium” que afecta este verano a gran parte del Archipiélago Canario, a cargo de Javier ArísteguiAntonio J. González-RamosMar Benavides.

El portavoz del equipo que ha redactado este informe, Javier Arístegui, del IOCAG -uno de los cinco españoles seleccionados para el panel mundial de expertos que elaborará el nuevo informe sobre cambio climático-, no tiene dudas: las colonias de “Tricodesmium” surgieron en el océano por un cóctel meteorológico poco frecuente y las corrientes marinas las arrastraron a la costa.

Según la ULPGC y el IRD, ese cóctel lo integran elevadas temperaturas del agua del mar, varias semanas consecutivas sin vientos alisios y muchas calimas seguidas con polvo sahariano cargado de hierro, fósforo y otros nutrientes.

Según Arístegui,  el reciente trabajo publicado en “Scientific Reports” por dos investigadores israelíes que sostiene que los vertidos estimulan el crecimiento de estas cianobacterias parte de una premisa “interesante”, pero no demuestra que sea así. Es más, sus datos le indican lo contrario.

A título de ejemplo, explicó que en el estudio israelí se encontraron en una zona de vertidos residuales colonias de “Trichodesmium” de 1.500 tricomas  -filamentos- por litro, una cantidad habitual en el océano en circunstancias normales. Sin embargo, las concentraciones de tricomas detectadas este verano en el “bloom” de Canarias eran muy superiores, de millones por litro.

Pero, además, está por demostrar que los vertidos influyan sobre las colonias de “Trichodesmium”, sentenció Mar Benavides, considerada una de las mayores expertas mundiales en fijación de nitrógeno por cianobacterias, cuyos trabajos citan como referencia los investigadores israelíes del artículo de “Scientific Reports”.

Efectos en la salud y causas

Sobre la peligrosidad que pueda tener Trichodesmium” en la salud de las personas, los técnicos señalan que no son expertos en toxicología, que no hay ningún estudio contundente sobre ello y que no se han dado casos concretos de desarrollo de enfermedades en humanos.  La relación de microalgas con tumores u otras enfermedades insisten en que no está probada y, por tanto, no se debería generar alarma social sobre ello.

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